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Pilar Iglesias de la Torre
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« Respuesta #2 en: 17/Oct/2009, 20:50 » |
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poniéndonos en situación:
El Parque Nacional de Las Tablas de Daimiel es un parque nacional español que protege el humedal homónimo, las Tablas de Daimiel. El parque nacional se encuentra situado en los términos municipales de Daimiel y Villarrubia de los Ojos, en la provincia de Ciudad Real, en la comunidad autónoma de Castilla-La Mancha. Es además ZEPA y Reserva de la Biosfera. Sin embargo, la supervivencia del parque peligra debido a la sobreexplotación de los acuiferos que provoca que sin aporte artifical de agua, la reserva sufra duras sequías.
RECURSOS HÍDRICOS:
Las Tablas son el último representante de un ecosistema denominado tablas fluviales que se formaban por los desbordamientos de los ríos en sus tramos medios, favorecidos por fenómenos de semiendorreismo y por la escasez de pendientes.
El parque cuenta con unos humedales formados a partir de la confluencia del río Guadiana y su afluente Cigüela y es uno de los ecosistemas acuáticos más importantes de España debido a la fauna y flora que habitan en ella. También es importante por el gran número de aves migratorias que pasan por la zona como los ánades y los ánsares.
Las Tablas de Daimiel y Villarrubia pueden considerarse, dentro de una clasificación hidrológica-estructural de los humedales, como un "hidrohumedal de recarga"; en teoría, con disposición plurianual de agua superficial, que recarga constantemente el acuífero infrayacente. Aunque en los tiempos actuales, a veces se asemeja más a un "higrohumedal", de recarga temporal.
Las Tablas de Daimiel y Villarrubia están formadas por las aguas de dos ríos de diferente naturaleza, lo que las convierte en un ecosistema privilegiado: el agua del río Gigüela que procede de los páramos de Cabrejas en la serranía conquense aporta aguas salobres, mientras que el río Guadiana aporta aguas dulces que surgen de sus ojos aproximadamente a unos quince kilómetros al norte del parque nacional, en el término municipal de Villarrubia de los Ojos.
FLORA:
El agua dulce del Guadiana favorece el crecimiento de marjales de carrizo (Phragmites australis, Phragmites communis), mientras que el agua salobre del Cigüela favorece el crecimiento de la vegetación palustre, principalmente la masiega (Cladium mariscus). La vegetación predominante es la palustre. El masiegal abunda extraordinariamente, y es el más extenso de los que aún subsisten en Europa Occidental.
En las áreas menos profundas encontramos amplios grupos de aneas (género Typha), bayuncos (Scirpus lacustris), castañuelas (Scirpus maritimus) y juncos (género Juncus).
Una de las formaciones más característica del Parque Nacional son las praderas de carófitos, constituidas por diferentes especies del género Chara (Chara hispida, Chara major, Chara canescens) conocidas localmente como ovas, y que pueden forma un tapiz casi continuo en los fondos inundados. Esporádicamente, en las orillas de alguna de sus islas, crecen los tarajes (Tamarix gallica), única especie arbórea del parque nacional.
FAUNA:
En la fauna migradora sobresale la garza imperial (Ardea purpurea), la garza real (Ardea cinerea), junto con la garceta (Egretta garzetta), los martinetes (Nycticorax nycticorax), el avetoro (Botaurus stellaris), el pato colorado (Netta rufina), el pato cuchara (Anas clypeata), el ánade silbón (Anas penelope), el ánade rabudo (Anas acuta), la cerceta (Anas crecca), el alcotán (Falco subbuteo), el zampullín chico (Podiceps auritus), el zampullín cuellinegro (Podiceps nigricollis), la cigueñuela (Himantopus himantopus), el buitrón (Cisticola juncidis), el bigotudo (Panurus biarmicus), etc.
En la fauna sedentaria cabe citar al cangrejo de río (Austropotamobius pallipes), que fue antaño muy abundante e importante fuente de ingresos para las familias de Daimiel, hoy casi extinguido por estas aguas. Luego de la introducción en ellas del gran predador que es el lucio (Esox lucius) se ha puesto en peligro a las especies autóctonas tales como el barbo (Barbus barbus), la carpa (Cyprinus carpio) y el cachuelo (Leuciscus cephalus), que se hallan también amenazados de desaparición.
En la primavera y el verano se pueden encontrar anfibios y reptiles como la ranita de San Antonio (Hyla arborea), la 'rana común (Rana ridibunda), el sapo común (Bufo bufo), la salamandra (Salamandra salamandra), y las culebras de agua (Natrix natrix y Natrix maura).
De los mamíferos cabe destacar el turón (Mustela putorius), el zorro (Vulpes vulpes), la nutria (Lutra lutra), la rata de agua (Arvicola amphibius), así como los que viven en las proximidades: conejos (Oryctolagus cuniculus), liebres (Lepus capensis), comadrejas (Mustela nivalis) o jabalíes (Sus scrofa).
Merecen mención igualmente el aguilucho lagunero (Circus aeruginosus), la focha común (Fulica atra), la polla de agua (Gallinula chloropus), el ánade real (Anas platyrhynchos), el ánade friso (Anas strepera), el martín pescador (Alcedo atthis), el porrón pardo (Aythya nyroca) y el porrón moñudo (Aythya fuligula).
SOBREEXPLOTACIÓN DE LOS RECURSOS HÍDRICOS:
El Ministerio de Medio Ambiente reconoce la existencia de una degradación del entorno debido a una sobreexplotación de los recursos hídricos (de hecho, se transformaron cien mil hectáreas de secano en regadío en las últimas décadas), lo que "fue provocando un desembalse importante del acuífero que se tradujo en un descenso progresivo del nivel freático, cuya principal consecuencia fue la anulación de las descargas naturales que se producían en los Ojos del Guadiana y en Las Tablas de Daimiel y Villarrubia".
Pero existen evidencias de que el equilibrio ecológico de la zona se ha roto: la dificultad para encontrar un equilibrio que ayude a mantener este espacio natural ha obligado a las diferentes Administraciones a poner en marcha medidas para evitar esta degradación, como por ejemplo trasvases de agua desde el Tajo a través del Cigüela. De hecho, en los años 1997 y 2009 el Gobierno se vió obligado a autorizar un trasvase ante la amenaza de que las Tablas se secaran completamente.
Esta situación extrema ha sido advertida por diversas organizaciones ecologistas, que alertan del peligro de perder la figura de protección de Reserva de la Biosfera. El Consejo Científico de la Unesco debatió el 13 de junio de 2008 un informe, previamente elaborado, que recomendaba retirar cautelarmente la denominación, hasta 2015. La decisión fue dar al gobierno de España y a la Junta de Castilla-La Mancha tres años de plazo para la recuperación del parque, periodo tras el cual se planteará de nuevo la posibilidad de retirar la calificación (cosa que no ocurriría en todo caso hasta 2015)
INCENDIO:
La consecuencia de la sobreexplotación de los recursos hídricos dejó al Parque Nacional con mucha menos agua de la que tenía en sus origenes. La turba comenzó a secarse hace más de 5 años, encogiendose y agrietando el terreno, entrando así el oxigeno por las grietas y oxidando la turba. Esta oxidación provoca una reacción química que produce elevadas temperaturas y finalmente la turba acaba autocombustionandose. El incendio subterraneo se detecto el 26 de agosto de 2009 y actualmente la situación es muy grave. El suceso ha llevado a las autoridades a transportar dos grandes tuberias que inunden el suelo del parque, pero parecen más que insuficientes. Tambien se aplasta la turba con grandes palas para cerrar las grietas y evitar así que sigua oxidandose. Los encargados del parque afirman que un incendio de esta forma es muy dificil de controlar. Actualmente el incendio sigue activo. Especialmente en los días de frio pueden verse fumarolas salir del suelo. Esta combustión de carbono almacenado durante miles de años conlleva a su rápida liberación, por lo que es un potencial agravante del calentamiento global
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