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Autor Tema: Libro de poesia ¿QUIÉN TIENE NOMBRE? de Pilar Iglesias  (Leído 2178 veces)
Pilar Iglesias de la Torre
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hasetsup7@hotmail.com
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« en: 30/Dic/2014, 11:50 »

Libro de poesia ¿QUIÉN TIENE NOMBRE? de Pilar Iglesias





94 Páginas
5 ilustraciones interiores blanco y negro
ISBN 84-605-4570-9
PVP: 10 euros

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PEDIDOS: hasetsup7@hotmail.com

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Alguno de los poemas incluidos en él:



AL CORNUS RUBRA


         Al cornus rubra como a mí
está a punto el otoño de llegarle.  Oigo
sus pies gangrenados alcanzándome la carne.
                                             
                     Lo presiento
como el ruido o los pasos furtivos en mi espalda
sin ojos ni horizonte.  En sus manos grana
deslizándose hacia el roce quebradizo del cristal,
vuelvo a preguntarme: ¿quién tiene nombre?
resbaladizo granate que se rompe como añicos
de hojarasca, huida sombra al
declive de la tarde.

         Entre la herida del negro y la del rojo
está la muerte
y el barranco oscuro del adiós entre montañas.
Luego cuesta renacerse
cuando las cenizas fueron diálogo truncado
paredes demolidas
y hojas yertas, vaciadas de su sangre.

                                Ayer, de su cuerpo
tomé una rama agonizante, no pude resistirme
a su gradiente de matices
su voz detenida
y la belleza palpable de su seda mate.
                                          La besé,
en mis labios quedó prendido su tenue tacto,
la gota última de su aljibe,
la vida que marchó
de su regazo.


.................................


Como mirar el borde lleno de negrura
de un pozo colmado hasta la boca,
como ir y venir, un laberinto
y añadir sal a las salinas, así el pensamiento
ensombrece y engorda
en un lento repasar de las fuentes oprimidas
y los lagos secados por el acto
de privar de una savia en una espera inacabable
que agoniza con la lluvia que no llega
o el claro deshojarse de las rosas.

              Adentrándose como a saco
en la oscuridad gigante
en busca de jinetes a caballo, así
las sílabas destilan esponjas aterradas
o macetas derruidas con el cuello segado por la hoz,
el aliento tirita en la penumbra y el papiro rizado
del deseo apergamina su ser y se deshace
como ceniza gris o espuma.

         Como llorar o enterrarse las semillas
en la cama ciega de la tierra, morir sin esperanza
o envolver paquetes vacíos y sin magia .....


...................................


Están cambiando de sitio el canal
que desde siempre
deslizaba su saliva
entre las flores amarillas y las gévenas.

              Cuando paso sobre el cauce vacío y sin nada
siento el pecho desnudo y frío
y un dolor
como lacre partido en el estómago.
                                                 Al final
al cauce viejo se le ve
cortada la garganta.


.....................................


Hoy es el día de plantar los naranjos
al igual que puede ser el de desvestir el alma
o escarbar bajo la tierra
en busca de tesoros. Hoy habrá que abrir
de arriba abajo la infancia y los cadáveres
que los sueños acabados dispusieron al final
de las guerras violentas.

              Arrastrando tras de mí
y levantando el azadón
plantaré surcos y pozos sin fronteras
como frases sin esquinas, tal cual nacieron
un día, cuando el vientre a la deriva
encontró el juego en llamas, de la vida.

              En un breve bombardeo
uniré el cielo y el infierno, el barro y el silencio
entrando a saco, con la raíz desnuda,
en la verdad de los naranjos.


............................


PAISAJE



Despeinándose las dunas y cayendo
la esponja de su espalda, las olas de la tierra
acuestan su andadura
en una oración de polvo evanescente, es invierno.

                   Sobre la voz que el viento acuna
entre remiendos de harina y celulosa,
las volutas de frío arremolinan
la alquimia irisada de la nieve.  Al límite
del país donde los fémures enhiestos que
en pardo elevan la distancia, las manos enguantadas
de la jara gritan: ¡alto! deteniendo y formando
una barrera de humo congelado
frente a las migas invasoras que adentraban
su estampa sin permiso.

                                  Detrás del pseudópodo blanco
que abandera la escaramuza del tiempo,
una estatua de sal mirando inmóviles los ojos
hundía sus raíces desapareciendo, era
el vapor exhalado de mi cuerpo que
al recoger las lágrimas del aire, quedó preso
en el crisol helado de las palabras del adiós
vertidas ese invierno.


.............................


PUNTO DE HISTORIA



Tiemblan los lienzos de ceniza
en el hogar apagado de la chimenea.
                                         El viento
amenaza con la mano erguida
lamiendo transparente
la seda frágil de su calcinado cuerpo.

Volutas de tormenta sobre el arrugado rostro
que los años ofrecieron consumiendo el tiempo.
                                   Leve
el papiro del despojo, leve
el peso de su tumba.
                            Señas de identidad
que se diluyen
en la hipérbole descrita por el rotring de la vida.
                       Más o menos
las huellas al final
fruto de un pasado, vaivenes trazados
en las horas interiores, sin decirlo.


.......................................


IBA NACIENDO


       Iba naciendo
del útero inmenso de la vida, cuando
el fin de la infancia me alcanzó
y descoyuntando la placenta tuve que dejar
la gruta del sueño, la estación del tren de primavera
el nido que el jilguero pastorea
en la esquina superior
de la primera página de un cuento.
                                                      La iniciación
no fue un rito.  Su llegada furtiva
quebró
el rostro de nácar que tenía y simplemente
hube de buscar
las señas de identidad del nombre.
                                  Un
punto de inflexión, un radical aspecto
la pupila abierta me ofreció y a partir de entonces
defendiendo el silencio y la palabra
mi memoria se construye como la montaña,
como el mar, fuerte, decidida,
con la sonrisa de miles de partículas unidas, con
el registro insólito de los spots de los fotógrafos,
con las letras de canciones,
con el botín robado de los saqueadores,
espinas que penetran
blandiendo el hacha en el espíritu
sufriendo, amando,
siendo.


.............................


LIMADURAS DE OTOÑO


              Una mancha
en el siena recogido de la tarde. Un ribete,
escalofrío inmóvil
que el almagre prendió para siempre
en el olvido. La tinta cae
desgarrando la herrumbre
al llorar lágrimas el arce.

              A sus pies de bronce,
embalsamada sangre,
como en una liturgia de momentos,
abandonadas, sobrecogidas,
con los dedos abiertos en un rizo de pregunta,
permanecen, quebrando la osamenta,
sus palabras gastadas,
todo aquello que en el correr de su vida
floreció de sus entrañas.


...............................


Cuando el arce y sus hojas
dialogan con el viento
y la sierpe cristalina del agua
abraza estrechamente su corteza,
cuando la espalda de la hierba
amamanta su borde trémulo
en la savia fría de las nubes,
y las costas oceánicas de los charcos
acarician el vestido gris de la tierra,
el alma se estremece
y las grietas profundas de mi mente
lloran perlas rojas como musgo,
entonces,
mi yo se difumina
y es el aire, son los ríos, es el barro,
polvo tenue y cotidiano,
linaje de estrellas que se vierte ......

         ¡Oh, vida!, ¡te amo!,
¡te amo,
te he amado tanto ........ ¡
Amo tus orillas escondidas
y los anillos cerrados que atesoras,
amo tu boca insaciable
y el metal poderoso de tu centro,
amo los escorpiones venenosos
y las libélulas efímeras,
amo la espesura de los bosques
y las piedras solitarias del camino,
amo tus contradicciones.

         Desarmada y desnuda
abandonando mi traje guerrero
ya no lucho contigo,
ganaste el juego dialéctico
en combate perdido de antemano,
fue siempre así, y así continuará siendo.
Sin embargo, te amo,
para ti, mantis religiosa enamorada,
vuelo de amor en el otoño,
ardiente talismán derretido como cera,
te amo,
amo tu alegría y tu tristeza,
el melancólico rumor de los riscos en el cerro.

Déjame que te ofrezca libremente mi cuerpo,
deja que se funda contigo en un beso interminable
y tu esencia penetre en mi carne
y la disuelva, y cuando las lágrimas del aire
abracen los troncos de los árboles,
y las cobrizas hojas del arce
inicien su discurso algodonoso con  la brisa,
sea el viento el que me ame y me posea,
él o yo, oleaje espeso
entretejido en telar tendido
para el Hombre.

..........................................

« Última modificación: 30/Dic/2014, 12:33 por Rafa Pardo » En línea

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