Ediciones Inicio Quiénes somos Revista Alkaid Proyectos Eventos Servicios Tienda Enlaces
EL NÚMERO 25 DE ALKAID ESTÁ EN LA CALLE DESDE EL 20 DE MAYO DE 2016 (pinche este enlace)
        NUEVO SERVICIO: APLICACIONES S.I.G. SISTEMAS DE INFORMACIÓN GEOGRÁFICA (pinche este enlace)
                VISITE NUESTRA TIENDA ON-LINE. PUEDE PAGAR CON TARJETA DE CRÉDITO O PAYPAL (pinche este enlace)

Ingresar con nombre de usuario, contraseña y duración de la sesión
27/May/2017, 13:48

 

Páginas: [1]
  Imprimir  
Autor Tema: Presentacion del libro "Color sepia" de la poeta Juliana Mediavilla  (Leído 1679 veces)
Pilar Iglesias de la Torre
Administrador
Usuario Héroe
*****
Mensajes: 2394


hasetsup7@hotmail.com
WWW Email
« en: 27/Dic/2015, 18:35 »

Presentacion del libro:

"Color sepia"

de la poeta Juliana Mediavilla


Edición: ALKAID EDICIONES
Nº páginas: 64
Depósito Legal: VA-571-2015
ISBN: 978-84-942649-5-5

Pedidos: hasetsup7@hotmail.com



En palabras del poeta Juan Castrillo:

"Juliana Mediavilla Pablo nació en un rincón de la Sierra de la Demanda, provincia de Burgos. Son Altas Tierras de pinares. Colindan con similares paisajes de Soria y de la Rioja. Nació mujer y profesa la poesía.
Emigró muy pronto a tierras catalanas. Logró la titulación superior de Filología Hispánica en la Universidad de Barcelona. Ha ejercido la docencia como profesora de Lengua Castellana y Literatura.
Nos presenta en este poemario una selección de 32 poemas que reflejan recuerdos de su familia, de la geografía del paisaje humano de su infancia. Esa infancia a la que dice que le debe el paraíso. Su estilo logra la perfección.
En la portada exhibe la foto de su familia numerosa. COLOR SEPIA es el título del poemario. Dice la autora que la foto es triste y que no se explica por qué en las fotos sale la tristeza. Sin embargo, dos sonrisas flanquean el conjunto. Y una de ellas es la de la autora.

Si quisiéramos hacer una cierta síntesis del trabajo, constataríamos que Juliana nos abre como una ventana del ayer. Así en el poema 24 se ven dos niñas, que son una contención de amaneceres. Su mirada quebranta el horizonte. Aparecen un pobre crucifijo y una humilde maceta. Dice que en la calle, en la escuela y en las casas sobrevuela la sombra de la guerra civil…
Es tanta su expresividad, que nos acerca a los sentidos los olores, los colores y los sones. En las puntadas del coser de su madre, la hija ve poemas. Ella misma es un manantial, un río que camina hacia la mar con corriente mansa.
Describe la emigración de las cigüeñas mientras observa que los viejos comparten la caricia de un sol fugitivo en la tarde. Ve jugar a los chavales largos ratos, hasta que el día se muere de viejo. Asegura que su voz viene de lejos.
Porque es de pueblo sabe cuánto madrugan los gallos, cómo se visten los campos y de dónde sopla el cierzo, el solano y el ábrego. La nieve de su infancia caía suave, silenciosa, logrando hacer un pueblo a la redonda, sin aristas ni bordes, un pueblo de cuento…

Llegó a sentir que su palabra se convertía en golondrina de silencio.
Canta que, de antiguo, tiene una pena que anda con ella el camino. Pide que le pinten las Tierras Altas donde duermen los pinares, las cigüeñas, las golondrinas, las amapolas, el olor del viento y ella escribirá un romance…

Ve en los caminos de su infancia gusanitos de luz y derroche de estrellas en agosto y hace un romance a un beso, aprendiz, analfabeto, que detuvo los relojes y que dejó el mundo quieto…Es una experta en el lenguaje de las campanas, conoce el código de esa voz del pueblo: unas veces es repique de fiesta, otras es clamor de muerte, otras nos recuerda el Ángelus y alguna vez toque de a rebato, por el fuego en los rastrojos. Sí, en los rastrojos, porque en  esos pueblos no se queman los pinares, pues los pinos son unos vecinos muy valiosos. Hay hombres que se los saben de memoria.

En “La polilla de la memoria” nos describe a Edmundo. De premio. Y de la muerte del hermano niño, dice que apuñaló su infancia. La abuela se mostró enfadada con Dios y con la vida, por no seguir los turnos de la muerte…Dedica un soneto a la “lavanda” milagrosa que brota entre las tumbas del cementerio…De nuevo sale en sus versos el escondido “duende” de luz y de sombra, al que piensa pillar en un poema de terciopelo y ha de encenderse en sus versos…Y en un “entonces” canta a los ocasos vestidos de auroras…Y para terminar el poemario nos regala un soneto en alejandrinos: “harta ya de silencio” la vida; no ha de callar su canto y va a alzar su palabra insumisa; un duende pagano se ha enredado en el alma y susurra una canción rebelde; agradece a su madre porque la parió mujer y la parió poeta.  Regálanos ya ese tu canto, Juliana.

Toda obra poética se sitúa en un marco de influencia. Su contenido fluye de un torrente que avanza por la historia de la literatura. Yo deduzco que Juliana ha bebido en el caudaloso cauce de Antonio Machado. La obra del autor de CAMPOS DE CASTILLA y de la leyenda de ALVARGONZÁLEZ ilumina claramente los senderos de este poemario. Ella misma confiesa paladinamente su deuda y su devoción por Antonio Machado.

La enriquece y la honra. Se ha escrito que los poetas del siglo XX tienen como madre a Juan Ramón Jiménez y como padre a Antonio Machado. Esta paternidad está avalada por su conciencia, por su mentalidad, por su ejemplo de conducta y equilibrio humano completo. Pienso en el Machado que escribe del “sembrador de estrellas” cuando Juliana mira el firmamento lleno de ellas, tumbada en la pradera, en agosto, ensimismada su alma de poeta, de creadora. Pienso en el Machado de la tesis en La tierra de Alvargonzález, tan cainita, cuando Juliana detecta en la posguerra un algo que late en las familias, en la escuela, en el ambiente, consecuencia de la guerra civil española…Pienso en Machado, en aquel hereje y masón, que en la iglesia de santo Domingo acompañaba con sentida devoción a Leonor, pero que me recuerda el enfado con Dios que manifiesta la abuela de Juliana por la muerte del niño. Porque Machado ha perdido a su amadísima mujer y se encara con Dios, con su Dios ibero, porque ha hecho Su voluntad y no la del enamorado Profesor…Podríamos seguir enumerando paralelismos que confirmen la influencia de Machado en la poesía de Juliana.

Me encantaría resaltar en los poemas de esta gran poeta la influencia que yo advierto de Rabindranath Tagore. Cómo se refleja en esa cercanía de los niños, del paisaje, de las flores, de las aves…de la belleza cósmica y divina que deslumbra en la pluma creadora de Juliana Mediavilla Pablo.

Juan Castrillo"

 Giñar Giñar Giñar Giñar Giñar Giñar Giñar

Más información, pinchando este enlace:

http://www.alkaidediciones.com/tienda.html
« Última modificación: 27/Dic/2015, 18:42 por Rafa Pardo » En línea

Páginas: [1]
  Imprimir  
 
Ir a:  

Powered by SMF 1.1.5 | SMF © 2006-2008, Simple Machines LLC
Absado v2 by Fakdordes.
  Contacto Normas del portal Aviso legal  


© Alkaid Ediciones