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"En
el estudio
estratigráfico de la
Historia, la Arqueología
nos informa de que es
manifiesta una
constante: a pesar del
empeño reiterado de cada
uno de los grupos
humanos que han poblado
este planeta por el
establecimiento de su
territorialidad y las
sucesivas luchas
encarnizadas en las que
se enzarzaron por este
principio, sólo germina
la riqueza global en
parámetros de maduración
y conocimiento, en la
resultante de la fusión
simbiótica del trasfondo
cultural de cada uno de
esos grupos.
Obtuso
y cárdeno suicidio, la
decapitación de alguna
de las letras que
componen el lenguaje
universal y perplejidad
la de cualquier
observador al contemplar
el absurdo y cruel
exanguinarse, dedo a
dedo sin sentido. En la
recapitulación del
tiempo, no siempre
podemos revertir la
electrolisis en el árbol
de decisión de los
segundos, y ser cosecha
huera, la siembra de
cadáveres como fotones
esfumados de un haz de
luz que palidece poco a
poco.
Si la motivación
intrínseca del genoma,
es la conquista de
horizontes, no habrá
nunca diseño de infinito
en la ablación paulatina
de la farmacopea,
embarcándonos
inexorablemente hacia la
recolección anémica de
un menú espacial en
implosión, con un
hábitat de inestable
arquitectura. Por eso,
integrar el polímero
social en una ecuación
abierta de átomos, será
siempre pasaporte hacia
una topografía de
auroras sucesivas como
plástico fluido a través
de la memoria.
Incluso al biés de la
retina, sólo ver la
recombinación proteica
del pool informativo del
cosmos, sólo ver la
osamenta vertebral de
las galaxias y el
caleidoscopio de sonidos
de cualquier equilibrada
partitura. Sentir el
alféizar del paisaje
como habitación de todo
lo posible y el
polimorfo destello de
vocales en su irisada
anatomía......entornar
los párpados y escuchar
el legado de todos los
puntos cardinales. ¿Qué
del pecho, sajado el
inventario emocional de
nuestra genealogía?
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